El benchmarking es una de esas prácticas que suenan “corporativas”, pero en realidad se vuelve muy concreta cuando necesitas responder preguntas simples y urgentes: ¿por qué mi competencia crece más rápido?, ¿qué están haciendo mejor en sus Campañas?, ¿cuánto debería convertir mi Tienda Online?, ¿qué indicadores son “normales” en mi industria? En un entorno donde abundan datos, herramientas y tendencias, el problema ya no es acceder a información sino transformarla en decisiones. Ahí es donde el benchmarking empieza a valer oro. En esta guía vas a encontrar una explicación completa —y accionable— sobre qué es el benchmarking, para qué sirve, cuáles son sus tipos, cómo hacerlo paso a paso, qué métricas comparar y qué errores evitar. Además, lo vamos a aterrizar en un terreno muy Doppler: Marketing, Email, Automation, Notificaciones Push y performance digital. La idea es que termines el artículo con un método que puedas aplicar, no solo con definiciones. Qué es el benchmarking El benchmarking es una metodología de mejora continua que consiste en comparar productos, procesos, estrategias o resultados de una organización contra referentes relevantes (competidores, líderes del mercado o empresas de otros sectores) para identificar brechas de desempeño y adoptar mejores prácticas. No se trata de “copiar” sin contexto: se trata de aprender qué funciona, por qué funciona y cómo adaptarlo a tu realidad. Cuando se hace bien, reduce la improvisación y te permite priorizar acciones con impacto real. En términos simples, benchmarking es responder con datos: “si otros logran X resultado, ¿qué están haciendo distinto y qué puedo replicar de forma legal y ética?”. La clave está en comparar variables comparables, con criterios claros, y convertir el diagnóstico en un plan. Si lo llevas al terreno digital, podés usarlo para evaluar desde tasas de apertura de Email hasta tiempos de respuesta en Ventas Asistidas, pasando por flujos de Automatización y rendimiento de Landings. Para qué sirve el benchmarking (y por qué importa en Marketing) El benchmarking sirve para detectar oportunidades que no se ven cuando mirás solo tu propio histórico. Muchas marcas miden “si subieron o bajaron”, pero no saben si están bien o mal en relación al mercado. Con benchmarking, sumás contexto: comparás contra un estándar externo y encontrás palancas de mejora. Esto te ayuda a evitar decisiones por intuición y a justificar inversiones con argumentos sólidos, sobre todo cuando tenés que alinear equipos de Marketing, producto, ventas y dirección. En Marketing Digital, el benchmarking es especialmente útil porque el ecosistema cambia rápido: creatividades, canales, algoritmos, audiencias y costos. Comparar te permite entender si tu CAC está fuera de rango, si tu conversión en Landing Page es baja o si tu mix de canales está desequilibrado. También te ayuda a detectar tendencias temprano y a diseñar una Estrategia más competitiva. En lugar de perseguir “ideas”, perseguís brechas medibles y mejoras verificables. Qué NO es benchmarking (para evitar confusiones) El benchmarking no es espionaje ni “scraping agresivo” de información privada. Tampoco es una auditoría aislada que se hace una vez y se guarda en un PDF. Si tu benchmarking no termina en cambios concretos, metas y seguimiento, se queda en investigación. Además, no es un ranking de vanidad: “somos mejores” no sirve si no entendés qué práctica te permitió llegar ahí y cómo sostenerlo. Por eso, más que comparar resultados finales, conviene comparar procesos y decisiones que producen esos resultados. Otra confusión común es creer que benchmarking es solo mirar competidores directos. En realidad, muchas veces el salto de calidad aparece cuando comparás con empresas de otros rubros que resuelven el mismo problema con más madurez. Por ejemplo, un E-commerce puede aprender más de un banco en términos de Email Transaccional y seguridad de comunicaciones, que de otro retail que todavía envía confirmaciones básicas. El valor está en entender el mecanismo, no solo el número. Beneficios del benchmarking El principal beneficio es que acelera el aprendizaje: en vez de probar todo desde cero, podés acortar camino copiando (legalmente) lo que ya está validado. También reduce el riesgo, porque te permite tomar decisiones basadas en evidencia. En equipos de Marketing, esto se traduce en mejores hipótesis de testeo, más precisión al priorizar Experimentos y una narrativa clara para defender cambios ante stakeholders. Cuando todos entienden la brecha y el objetivo, la ejecución suele alinearse mejor. Además, el benchmarking impulsa innovación. Suena contradictorio, pero no lo es: al ver patrones de éxito, detectás lo que se volvió estándar y podés innovar por encima. Por ejemplo, si el mercado ya domina la segmentación básica, tu ventaja puede estar en Automatización por comportamiento, en personalización con Inteligencia Artificial o en orquestar Email + Notificaciones Push. En resumen, benchmarking te da un piso competitivo y te libera energía para diferenciarte donde importa. Limitaciones y riesgos del benchmarking (y cómo gestionarlos) Un riesgo típico es comparar “peras con manzanas”. Si una marca tiene un presupuesto diez veces mayor, una base de Leads mucho más calificada o un producto distinto, los números no son directamente transferibles. La forma de gestionarlo es definir el grupo de comparación con criterio: empresas de tamaño similar, mismo mercado, misma madurez digital, o al menos segmentar por categorías. Si no podés igualar condiciones, compará tendencias, no valores absolutos, y complementá con benchmarking interno. Otro riesgo es el “síndrome del imitador”: copiar tácticas sin entender el contexto. Por ejemplo, replicar el volumen de Campañas de una marca que vive del remarketing puede destruir tu entregabilidad si tu base no está lista. También existe el costo de oportunidad: investigar demasiado y ejecutar poco. Para evitarlo, poné un límite de tiempo al análisis, elegí pocos KPIs críticos y pasá rápido a un plan con responsables. Benchmarking funciona cuando es iterativo, no cuando intenta ser perfecto. Tipos de benchmarking (cuál elegir según tu objetivo) Benchmarking competitivo El benchmarking competitivo compara tu empresa con competidores directos. Sirve para entender cómo te posicionás en precio, oferta, comunicación, share of voice, performance de anuncios o experiencia de usuario. En Marketing, suele aplicarse para evaluar mensajes, estructura de funnels, arquitectura de Landings y estrategias de contenidos. Su punto fuerte es la relevancia: comparás con quien compite por el mismo cliente. Su limitación es el acceso a datos internos, porque muchas variables clave no son públicas. Para hacerlo útil, combiná fuentes: métricas propias, herramientas de inteligencia competitiva, análisis cualitativo (copy, UX, propuesta de valor) y señales públicas (reseñas, anuncios, newsletters). El objetivo no es “ser igual”, sino descubrir qué explica que ellos ganen donde vos perdés. Si tus Leads convierten menos, puede ser por el Formulario, la propuesta, la confianza o la secuencia de nurturing. El benchmarking competitivo te ayuda a formular esas hipótesis con evidencia. Benchmarking funcional El benchmarking funcional compara procesos similares con empresas de otros sectores. Es ideal cuando querés mejorar una función específica: onboarding, retención, atención al cliente, logística, o comunicaciones automatizadas. En el mundo digital, esto permite aprender de empresas que tienen altísima madurez en ciertos puntos, aunque no vendan lo mismo. Por ejemplo, un SaaS puede inspirarse en un medio digital para mejorar su estrategia de newsletters y su segmentación por intereses. La ventaja del benchmarking funcional es que abre creatividad y reduce la obsesión por la competencia directa. Si tu objetivo es mejorar Automations de activación, quizá el mejor referente sea una app de finanzas que domina el ciclo de vida, no otro software similar al tuyo. La clave es definir el proceso a comparar con precisión, describir tu flujo actual y buscar líderes reconocidos en esa capacidad. Así pasás de “me gusta lo que hacen” a “quiero implementar este mecanismo”. Benchmarking interno El benchmarking interno compara unidades, productos, países o equipos dentro de la misma organización. Es muy útil cuando tenés varias líneas de negocio, varias Tiendas Online o varias audiencias. Como los datos son accesibles y el contexto es parecido, suele ser el tipo más rápido para obtener mejoras. En Marketing, podés comparar rendimiento de Campañas entre categorías, equipos, segmentos o canales, y replicar el “modelo ganador” en el resto. Su gran ventaja es la velocidad y la gobernanza: es más fácil acordar cambios porque no depende de terceros. Además, permite estandarizar buenas prácticas y construir playbooks internos. El desafío es evitar conclusiones apresuradas: puede haber diferencias de mix de producto, estacionalidad o calidad de base de Leads. Por eso conviene acompañarlo con normalización (por ejemplo, comparar por cohortes o por etapa del funnel) y con documentación de “qué se hizo” en cada caso. Benchmarking genérico o de procesos El benchmarking genérico compara procesos universales contra estándares de la industria, marcos de calidad o indicadores promedio. Es útil cuando necesitás una “línea base” para entender si estás fuera de rango. En Email, por ejemplo, podrías comparar tus métricas con promedios del sector para saber si tu problema está en el asunto, en la segmentación o en la calidad de la lista. En conversiones, podés contrastar tu performance de Landing Page con benchmarks de la industria. La ventaja es que es accesible: muchas fuentes publican rangos y referencias. La desventaja es que los promedios esconden realidades muy distintas y pueden llevarte a objetivos poco realistas. Para que funcione, usalo como brújula, no como sentencia. Un benchmark genérico te dice “estás lejos”, pero no te dice “qué práctica” genera el gap. Por eso suele combinarse con benchmarking competitivo o funcional, que sí aporta pistas accionables. Benchmarking internacional El benchmarking internacional compara tus prácticas con empresas o mercados de otros países. Es clave si planeás expansión o si tu mercado local tiene menor madurez digital. En Marketing, sirve para anticipar tendencias, nuevos formatos y expectativas del usuario. También ayuda a detectar estándares de experiencia, especialmente en E-commerce y productos digitales. Muchas innovaciones en Automatización y personalización aparecen antes en mercados más competitivos. El desafío está en los factores culturales, regulatorios y de infraestructura: lo que funciona en un país puede no funcionar igual en otro. Para reducir sesgos, compará segmentos similares y fijate en patrones, no en tácticas aisladas. Por ejemplo, quizás no puedas replicar un canal específico, pero sí podés replicar la lógica de segmentación o el tipo de narrativa. En definitiva, el benchmarking internacional es una forma de “mirar el futuro” con datos del presente. Cómo hacer benchmarking paso a paso (método práctico) 1) Definí el objetivo y el alcance Antes de buscar datos, necesitás definir qué querés mejorar y por qué. Un objetivo útil se expresa como una brecha: “queremos aumentar la conversión de Landing Pages” o “necesitamos mejorar retención en el onboarding”. Elegí un alcance acotado: un proceso, una etapa del funnel o una métrica crítica. Si intentás abarcar todo, vas a diluirte en información. En equipos de Marketing, suele funcionar elegir un área como adquisición, activación, retención o reactivación. También definí el horizonte temporal y el nivel de comparación. Por ejemplo: “comparar performance trimestral” o “comparar el flujo de Carrito Abandonado”. Acordá desde el inicio cómo se medirá el éxito y quién va a ejecutar cambios. El benchmarking no es un proyecto de investigación; es una herramienta para mejorar. Cuando el objetivo está claro, elegir referentes y fuentes se vuelve más fácil, y el análisis se convierte en una conversación productiva, no en opiniones. 2) Elegí el tipo de benchmarking y los referentes Con el objetivo definido, decidí si conviene benchmarking competitivo, funcional, interno o genérico. Muchas veces, la mejor opción es una combinación: usar un benchmark genérico para entender el rango, y luego un benchmark competitivo para encontrar prácticas concretas. Elegí entre 3 y 8 referentes para no perder foco. En competitivo, elegí competidores directos y también “aspiracionales” (líderes del sector). En funcional, elegí empresas reconocidas por su excelencia en el proceso que querés mejorar. Definí criterios de comparabilidad: industria, modelo de negocio, ticket promedio, canales principales, región, madurez y tamaño de base. Si tus Leads vienen de contenido orgánico y los de tu referente vienen de paid, tu funnel va a comportarse distinto. Documentar estas diferencias evita conclusiones injustas y te ayuda a extraer aprendizajes más finos. Un buen benchmarking siempre dice: “esto aplica si se cumplen estas condiciones”. 3) Seleccioná KPIs y definiciones (la parte que más se subestima) Acá se ganan o se pierden semanas. Si no definís exactamente qué vas a medir, los números no se comparan. Por ejemplo, “conversión” puede significar compra, registro o solicitud de demo. Lo mismo con “Lead calificado” o “tasa de apertura”: ¿incluye Apple MPP? Necesitás un diccionario de métricas con fórmula, fuente y frecuencia. Elegí pocos KPIs “north star” y algunos secundarios para diagnóstico. En Marketing por Email, por ejemplo, podrías definir: entregabilidad, tasa de clic, tasa de conversión post clic, bajas, quejas y revenue por envío. En E-commerce, además sumás AOV, tasa de Carrito Abandonado y recuperación. La regla práctica: si un KPI no está conectado con una decisión, no entra. El objetivo no es medir por medir, sino descubrir dónde está el gap y qué acción lo reduce. 4) Recolectá datos (fuentes internas y externas) Las fuentes internas suelen ser las más confiables: tu plataforma de Email, tu CRM, tu analítica web, tus reportes de ventas y tus dashboards. Ahí podés segmentar por cohortes, por canal, por tipo de Lead, y entender mejor el “por qué”. Las fuentes externas dependen del tipo de benchmarking. En competitivo, podés analizar newsletters públicas, flujos de onboarding, anuncios, páginas, precios, reseñas y velocidad de experiencia. En genérico, podés recurrir a estudios y reportes de industria. En todos los casos, registrá la evidencia: URLs, capturas, fechas, condiciones de testeo y supuestos. Si te suscribís a newsletters para evaluar secuencias, documentá la experiencia como usuario: timing, copy, segmentación aparente, CTA, oferta y coherencia con la Landing Page. Esto convierte tu benchmark en un recurso reutilizable para el equipo. Sin documentación, el aprendizaje se pierde y el ejercicio se vuelve “memoria oral”. 5) Analizá la brecha y encontrá las causas probables El análisis no es “ellos tienen 3% y nosotros 1%”. Eso solo describe. Lo que querés es entender qué explica la diferencia. Para eso, combiná números con observación de proceso. Si tu conversión en Landing Pages es menor, revisá propuesta, fricción del Formulario, prueba social, velocidad, mobile y claridad de CTA. Si tu Email tiene menos clics, revisá segmentación, diseño, cantidad de links, relevancia del contenido y consistencia con el asunto. Una técnica útil es separar “lo controlable” de “lo contextual”. Lo contextual (marca, presupuesto, reconocimiento) no siempre podés cambiar rápido. Lo controlable (copy, oferta, UX, frecuencia, personalización, Automatización) sí. Priorizá hallazgos que tengan alta factibilidad y alto impacto. De este análisis sale el backlog de acciones: no más de 5 a 10 iniciativas para el primer ciclo, para evitar que el plan muera por ambición. 6) Convertí hallazgos en metas, experimentos y responsables Acá el benchmarking se vuelve ejecución. Convertí cada hallazgo en una acción con dueño, fecha y KPI. Por ejemplo: “Reducir campos del Formulario de 7 a 4 y test A/B” o “Crear Automation de reactivación para inactivos 90 días”. Establecé metas realistas: si el líder del sector convierte 6% y vos 1%, quizá tu meta del primer trimestre sea 2,5% con cambios de bajo esfuerzo. Después, iterás hacia arriba con mejoras más estructurales. Además, definí cómo vas a medir el cambio y cómo vas a evitar sesgos. Idealmente, implementás experimentos controlados: A/B testing en Landings, variaciones de secuencias, cambios de frecuencia o segmentación. En Doppler, por ejemplo, podés organizar Automations y medir rendimiento por etapa del flujo, comparando cohortes. Lo importante es que el benchmarking termine en un sistema: observar, cambiar, medir, aprender y repetir. 7) Seguimiento y mejora continua Benchmarking no se “termina”. Se convierte en un hábito trimestral o semestral, según tu ritmo de negocio. Programá revisiones periódicas: qué mejoró, qué no, qué aprendimos, qué nuevas prácticas aparecieron en el mercado. Guardá un repositorio compartido con evidencia y conclusiones. Cuando entra gente nueva al equipo, el benchmark funciona como onboarding. Y cuando hay que justificar cambios, el benchmark funciona como caso de negocio. En Marketing, el seguimiento debe contemplar estacionalidad y mix de canales. No compares diciembre con febrero sin ajustar por contexto. Si implementaste una nueva Estrategia de captación, medí cómo impacta la calidad de Leads y no solo el volumen. La mejora continua se trata de sostener un ciclo sano: no perseguir “el número del líder” sino construir capacidades internas que hagan ese número alcanzable con consistencia. Qué comparar en benchmarking de Marketing, Email y Automatización En el plano de Marketing, conviene comparar por capas: propuesta de valor, funnel, contenido, performance y operación. En propuesta, analizá claridad del mensaje, diferenciación, pricing y prueba social. En funnel, observá cómo captan Leads, qué ofrecen, cuántos pasos hay entre anuncio y conversión, y cómo conectan Landing Page con seguimiento. En performance, mirá métricas como CTR, CPA, tasa de conversión y retención. En operación, mirá la cadencia y la coordinación entre canales. En Email y Automatización, el benchmarking es especialmente potente porque muchas prácticas son observables como usuario. Podés suscribirte, abandonar un carrito, descargar un recurso o iniciar un registro y documentar la secuencia. Compará el tiempo de envío, la personalización, la segmentación aparente, la coherencia del contenido y los gatillos. Evaluá también la higiene de base: frecuencia de envíos, manejo de inactivos, y señales de relevancia. Un buen benchmark no solo mira “métricas”, mira experiencias completas. KPIs útiles para benchmarking (por objetivo) Para que el benchmarking sea accionable, necesitás KPIs que te ayuden a ubicar el problema. En adquisición, compará CTR y CPA por canal, tasa de conversión de Landing Page y costo por Lead. En activación, compará tasa de registro a primer valor (por ejemplo, primera compra o primer uso), time-to-value y abandono del onboarding. En retención, mirá recompra, frecuencia, churn y engagement. En monetización, mirá AOV, LTV y revenue por canal. En Email, algunos KPIs típicos para benchmarking incluyen: tasa de entrega, tasa de clic, bajas, quejas, conversión post clic y ingreso por Email. Para Email Transaccional, mirá velocidad de entrega, tasa de clic de confirmaciones, claridad de información y uso de cross-sell sin afectar la experiencia. Para Notificaciones Push, compará opt-in, CTR, frecuencia y impacto en sesión/compra. La idea es elegir métricas que se conecten con una decisión de mejora. Ejemplos de benchmarking aplicados (casos comunes) Un ejemplo frecuente es el benchmarking de Carrito Abandonado en E-commerce. Podés comparar cuántos mensajes envían otros, en qué timing (1 hora, 24 horas, 72 horas), con qué incentivo, qué tipo de prueba social muestran y cómo es la experiencia de checkout. El aprendizaje típico es que el problema no siempre está en el incentivo sino en la fricción: costos sorpresa, medios de pago, tiempos de entrega o falta de confianza. El benchmarking te ayuda a ver patrones y a priorizar correcciones. Otro ejemplo es benchmarking de captación de Leads con contenido. Comparás la oferta de recursos, el diseño de la Landing Page, la cantidad de campos del Formulario y el tipo de nurturing posterior. Muchas marcas pierden conversiones por pedir demasiados datos sin justificarlo o por no cumplir la promesa del recurso. Al comparar, podés detectar qué elementos se repiten en los mejores: títulos orientados a resultado, bullets claros, prueba social y follow-up inmediato. Luego lo adaptás a tu marca y a tu audiencia. Herramientas y fuentes para hacer benchmarking (sin complicarte) Para benchmarking interno, lo más potente suele ser tu stack: analítica web, CRM, plataforma de Email y tableros. Para benchmarking competitivo y de experiencia, te sirven suscripciones a newsletters, análisis de anuncios y revisiones de Landings y flujos. También podés usar reportes de industria para benchmarks genéricos, siempre revisando metodología. Lo importante es combinar cuantitativo y cualitativo, porque los números te dicen “qué”, pero la experiencia te dice “por qué” puede estar pasando. Si tu foco es Email y Automatización, armá un “panel de inspiración” con capturas, timings, copys y estructuras de secuencias. En Doppler, esto se vuelve muy práctico para diseñar Automations y Campañas con mayor intención. Además, si usás Integraciones con tu Tienda Online o tu CRM, podés medir mejor el impacto real en ventas, no solo en clics. Benchmarking sin medición de negocio tiende a quedarse corto, porque optimiza engagement y no necesariamente revenue. Errores comunes al hacer benchmarking (y cómo evitarlos) Uno de los errores más comunes es elegir demasiados KPIs y perder claridad. Si comparás veinte métricas, siempre vas a encontrar algo que “está mal”, pero no sabés por dónde empezar. Elegí pocos indicadores y anclalos a un objetivo. Otro error es no normalizar: comparar conversiones sin segmentar por canal, dispositivo o audiencia, lo cual distorsiona resultados. También es un problema no documentar fuentes: sin evidencia, el benchmark se vuelve discutible y nadie lo toma como base para decidir. Otro error típico es “copiar el resultado” sin copiar el proceso. Por ejemplo, aumentar la frecuencia de Email porque un líder lo hace, sin tener segmentación o contenido para sostener relevancia. Eso puede subir bajas y afectar reputación. También es común subestimar el cambio organizacional: el benchmark dice qué hacer, pero no resuelve cómo alinear equipos. Por eso conviene transformar el benchmark en un plan con responsables, quick wins y un calendario. Si no entra al flujo de trabajo, no existe. Checklist rápido para tu primer benchmarking (plantilla) Definir objetivo (1 proceso o 1 etapa del funnel). Elegir tipo: competitivo, funcional, interno, genérico o mixto. Seleccionar 3 a 8 referentes con criterios de comparabilidad. Definir KPIs con fórmula, fuente y periodo. Recolectar datos internos + evidencia externa documentada. Analizar brechas y listar causas probables (no solo síntomas). Priorizar 5 a 10 acciones por impacto/esfuerzo. Convertir acciones en metas, experimentos y responsables. Medir resultados y repetir el ciclo cada 3 a 6 meses. Cómo aplicar benchmarking en Doppler (enfoque práctico) Si trabajás con Doppler, podés convertir el benchmarking en un sistema operativo de optimización. Por ejemplo, podés auditar tus Campañas y compararlas con las mejores prácticas del mercado en segmentación, frecuencia y relevancia, y luego traducirlo en flujos con Automatización. Con Automations, es fácil estructurar ciclos de vida como bienvenida, activación, Carrito Abandonado, postcompra y reactivación, y medir en qué etapa se cae la performance. Esto hace que el benchmarking no sea teórico: se transforma en mejoras dentro del flujo. Además, podés apalancarte en funciones como Envío Inteligente para optimizar horarios, y en una buena Política de Contacto para cuidar reputación y experiencia. Si tu benchmark muestra que los líderes segmentan más, tu plan puede ser crear segmentos por comportamiento y engagement, y ajustar la presión de envío. Y si el benchmark muestra que el mercado orquesta canales, podés sumar Notificaciones Push como complemento del Email, con triggers coherentes y sin saturar. El resultado buscado no es “parecerte”, sino ser más eficiente con tus recursos. Conclusión: benchmarking como ventaja competitiva sostenible El benchmarking sirve porque te devuelve perspectiva: te permite entender dónde estás parado, qué brechas son reales y qué prácticas valen la pena adoptar. En Marketing —y especialmente en Email, Automation y Notificaciones Push— el valor se multiplica, porque muchas experiencias son observables y mejorables con rapidez. Si lo encarás como un ciclo de mejora continua, vas a lograr decisiones más rápidas, menos discusiones internas y una optimización basada en evidencia, no en opiniones. Si querés, contame en qué tipo de negocio estás (SaaS, Tienda Online, servicios, etc.), qué canal querés mejorar primero y cuál es tu objetivo principal (más Leads, más ventas, más retención). Con eso puedo ayudarte a definir un esquema de benchmarking con KPIs concretos y un plan de acciones priorizadas para tus próximas Campañas. Related Posts Tutoriales de Email MarketingCumplimos con lo prometido... 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