Medir por medir es una trampa muy común en Marketing: miramos visitas, clics, seguidores y aperturas, pero seguimos sin saber si vamos en la dirección correcta. En la práctica, lo que necesitás no es “más datos”, sino indicadores que conecten acciones con resultados de negocio. Ahí es donde entran los KPI, que funcionan como un tablero de control: te muestran si tu Estrategia está funcionando, qué parte del embudo se está rompiendo y en qué conviene invertir tiempo y presupuesto. En esta guía vas a encontrar definiciones claras, criterios de selección y ejemplos aplicados a canales como Email, Automatización, Ads y Redes Sociales.

Qué es un KPI (y por qué no es lo mismo que una métrica)

Un KPI (Key Performance Indicator) es un indicador clave de rendimiento: una métrica seleccionada porque representa, de forma directa, el avance hacia un objetivo. Dicho simple, si tu objetivo es “generar Leads calificados”, un KPI no debería ser “visitas al blog”, sino algo como tasa de conversión a Lead o costo por Lead, porque mide el progreso real hacia la meta. Las métricas “sueltas” pueden ser útiles para entender contexto, pero el KPI es el que te permite decidir y priorizar. Si no te ayuda a tomar decisiones, probablemente no es KPI.

Una métrica es cualquier dato cuantificable que podés registrar, como impresiones, alcance, sesiones o aperturas. Un KPI es esa métrica, pero elegida por su relevancia estratégica y su relación directa con un resultado esperado. Por ejemplo, “número de Emails enviados” describe actividad, pero rara vez indica rendimiento; en cambio, ingresos por Email o tasa de conversión post-clic sí lo hacen. Esta diferencia es clave para evitar el “ruido” en reportes y reuniones. Cuando un equipo confunde métricas con KPI, suele terminar optimizando lo fácil de mover y no lo que realmente impacta.

Otro punto importante: un KPI siempre vive dentro de un sistema de medición. Eso significa que debe tener una definición, una fórmula, una fuente y una frecuencia de análisis claras. Cuando no se acuerdan estos elementos, aparecen discusiones como “mi número no coincide con el tuyo”, que consumen tiempo y frenan decisiones. Además, el KPI no es estático: puede cambiar si cambia el objetivo, el canal o la etapa del negocio. Lo importante es sostener una lógica: objetivo → KPI → umbral/benchmark → acciones.

Para qué sirven los KPI en Marketing

Los KPI sirven para transformar una Estrategia en un proceso controlable, repetible y optimizable. En lugar de confiar en percepciones, te permiten tomar decisiones basadas en datos, detectando rápido qué Campañas funcionan, cuáles están por debajo del umbral y qué hipótesis vale la pena probar. Esto es especialmente crítico cuando usás varios canales a la vez (SEO, Ads, Email, Notificaciones Push), porque cada uno produce muchos datos y es fácil perder el foco. Un KPI bien elegido reduce esa complejidad a un “sí/no” accionable: estamos cumpliendo o no estamos cumpliendo.

También ayudan a alinear equipos: Marketing, ventas, atención al cliente y dirección suelen mirar distintos números, y eso genera fricción. Cuando acordás KPI compartidos, aparece un lenguaje común: por ejemplo, “Leads calificados” y “tasa de conversión a oportunidad” conectan directamente lo que hace Marketing con lo que necesita ventas. Además, los KPI facilitan justificar presupuesto, porque permiten mostrar impacto con evidencia. En términos prácticos, es mucho más sólido defender inversión en Automatización con reducción de costo por adquisición que con “aumentamos la actividad”.

Por último, los KPI permiten detectar problemas antes de que se vuelvan graves. Si tu tasa de apertura cae, podés revisar entregabilidad, segmentación o asunto antes de que caigan las conversiones. Si sube el costo por Lead, podés ajustar segmentación, creatividad o Landing Page antes de que se dispare el CAC. En ese sentido, un KPI actúa como un termómetro del rendimiento: no solo indica resultados, también anticipa desvíos. Con una cadencia de revisión constante, se convierten en un sistema de mejora continua.

Características de un buen KPI (checklist práctico)

Un buen KPI es relevante, accionable y entendible para todos los involucrados. Relevante significa que está conectado a un objetivo real; accionable implica que, si se mueve, sabés qué palancas tocar; entendible significa que cualquiera puede interpretarlo sin traducción. Además, debe ser medible de forma consistente: misma fuente, misma fórmula y misma ventana temporal. Cuando un KPI no cumple estas condiciones, tiende a generar debates estériles o, peor, decisiones equivocadas. En general, menos KPI pero mejor definidos suele dar mejores resultados que tableros enormes.

Otro criterio clave es que tenga un “dueño”: una persona o equipo responsable de monitorearlo y proponer acciones. Sin dueño, los KPI se convierten en números que se miran “cuando hay tiempo”. También conviene que tenga umbrales: un rango saludable, uno de alerta y uno crítico. Eso acelera decisiones, porque no necesitás discutir desde cero si un valor es “bueno o malo”. Finalmente, un KPI debería resistir la pregunta: “¿qué haríamos distinto si este número baja?”. Si no hay respuesta, es señal de que falta claridad.

Checklist de un KPI sólido

  • Está alineado al objetivo (no al canal).
  • Tiene definición y fórmula documentadas.
  • Tiene fuente única (o fuentes conciliadas).
  • Es accionable (tiene palancas de mejora).
  • Se revisa con una frecuencia definida (semanal, quincenal, mensual).
  • Tiene umbral/benchmark (meta y rango aceptable).
  • Tiene responsable (owner) y plan de respuesta.

KPI vs OKR vs métricas: cómo se relacionan

Los OKR (Objectives and Key Results) son un marco de gestión: definen un objetivo cualitativo y resultados clave cuantitativos para medirlo. En Marketing, podés tener un objetivo tipo “Mejorar la adquisición rentable” y Key Results como “bajar el CAC un 15%” o “subir la tasa de conversión un 20%”. Los KPI, en cambio, son indicadores que monitoreás de forma constante para evaluar rendimiento. En muchos equipos, los KPI alimentan los Key Results, pero no son exactamente lo mismo. Un OKR se plantea por período; un KPI puede durar mucho más.

Las métricas funcionan como el “universo de datos” disponible; de ahí seleccionás KPI y, si trabajás con OKR, definís los Key Results. Un error común es intentar convertir todo en KPI y terminar con tableros inmanejables. Lo recomendable es mantener una jerarquía: pocas métricas críticas como KPI, y el resto como métricas de diagnóstico. Por ejemplo, si tu KPI es tasa de conversión, entonces métricas como tiempo en página, scroll o CTR son diagnósticas para entender por qué sube o baja. Ese orden evita optimizar síntomas en lugar de causas.

Esta relación se vuelve especialmente valiosa cuando trabajás Automatización y embudos. Podés tener KPI globales (CAC, LTV, ingresos por canal) y KPI por etapa (conversión de Landing Page, tasa de MQL a SQL, tasa de cierre). Así, si el KPI global se deteriora, podés ubicar en qué tramo del recorrido ocurre el problema. A nivel equipo, esto ordena prioridades y hace que el reporting sea más útil. En lugar de “pasaron muchas cosas”, podés decir “bajó conversión en la Página de Destino y ya sabemos por qué”.

Cómo elegir KPI paso a paso (metodología para no fallar)

Elegir KPI empieza por definir con precisión el objetivo y el alcance. “Vender más” es demasiado amplio; en cambio, “incrementar un 10% las ventas del E-commerce en 60 días” te obliga a pensar en canales, audiencias y recursos. Con el objetivo claro, el siguiente paso es mapear el embudo: atracción, conversión, cierre y fidelización. Ahí vas a ver qué eslabón tiene más impacto y qué indicadores te permiten medirlo. El KPI correcto suele estar cerca de donde ocurre el valor: compra, Lead calificado, retención o margen.

Luego conviene distinguir KPI de resultado y KPI de proceso. Los primeros miden el final (ingresos, ventas, LTV), y los segundos miden lo que empuja ese resultado (CTR, tasa de conversión, costo por clic). Si solo mirás KPI de resultado, llegás tarde; si solo mirás KPI de proceso, podés optimizar sin impacto real. La solución es elegir 1–2 KPI de resultado y 2–4 KPI de proceso por canal o etapa. Con eso, tu tablero queda controlable y útil para actuar cada semana.

Por último, definí metas realistas con benchmarks internos antes que “promedios de internet”. Si venís de una tasa de conversión del 1,2%, apuntar a 6% en un mes suele ser irreal y frustrante. Es mejor fijar un objetivo incremental y revisar cada ciclo. Y documentá todo: fórmula, fuente, período, segmentación y notas. Ese documento evita confusiones, especialmente cuando se suman personas nuevas o cuando hay Integraciones entre plataformas. En pocas semanas, vas a notar que las reuniones cambian de “¿cuál es el número real?” a “¿qué probamos para mejorarlo?”.

Plantilla rápida para definir un KPI (copiable)

  • Objetivo:
  • KPI principal:
  • Fórmula:
  • Fuente de datos:
  • Frecuencia de revisión:
  • Meta:
  • Umbral de alerta:
  • Acciones si baja/sube:

Errores comunes al trabajar con KPI (y cómo evitarlos)

El error más frecuente es elegir KPI que solo miden actividad, como “publicaciones por semana” o “Emails enviados”. Es tentador porque es fácil de controlar, pero no garantiza impacto. Otro error es usar KPI que no están alineados al objetivo del negocio, como celebrar “más tráfico” cuando el problema real es la conversión o el ticket promedio. También pasa mucho que se mezclan fuentes sin conciliación: Analytics dice una cosa, el CRM dice otra y Ads otra. Si no se define una “fuente de verdad”, terminás discutiendo números y no acciones.

Un problema adicional es mirar KPI sin segmentar. Un promedio puede ocultar realidades opuestas: la tasa de conversión total puede estar estable, pero caer en mobile y subir en desktop. Lo mismo con Email: el open rate puede verse “bien”, pero caer en un segmento clave o en un dominio específico por entregabilidad. Otro error típico es no tener cadencia: revisar cada tanto hace que reacciones tarde, y las Campañas se vuelvan “cajas negras”. La disciplina de revisión semanal (aunque sea 20 minutos) suele generar mejores decisiones que reportes enormes mensuales.

Por último, está el error de optimizar un KPI aislado y generar daño colateral. Por ejemplo, bajar el costo por Lead con incentivos agresivos puede reducir calidad y disparar el CAC. O subir aperturas con asuntos clickbait puede aumentar bajas y afectar reputación de dominio. Por eso conviene mirar KPI en conjunto y con jerarquía: primero impacto de negocio, luego eficiencia y luego actividad. La regla práctica es que cada KPI tenga un “KPI guardián”, que evita optimizaciones peligrosas. Si tu KPI es CPL, tu guardián puede ser tasa de conversión a venta.

Tipos de KPI en Marketing (por objetivo y por embudo)

Agrupar KPI por objetivo te ayuda a elegir mejor y a explicarlos con claridad en tu equipo. En reconocimiento, suelen importar alcance y búsquedas de marca; en adquisición, tráfico calificado y conversión; en ventas, ingresos y rentabilidad; en fidelización, recurrencia y LTV. Cada tipo requiere instrumentos distintos y, a veces, Integraciones para seguir el recorrido completo. Si tu medición termina en el clic, vas a optimizar clics; si llega a la venta, vas a optimizar ventas. Por eso es clave que el KPI “siga” el valor.

Además, conviene pensar en KPI por etapa del embudo para diagnosticar rápido. Si tus Leads aumentan pero las ventas no, el problema puede estar en calidad o en el paso a ventas. Si el tráfico sube pero los Leads no, el problema suele estar en la Página de Destino, el Formulario o la propuesta de valor. Esta mirada evita discusiones de canal (“Email no funciona”, “Ads no funciona”) y te lleva a una conversación de etapa (“estamos perdiendo en conversión”, “estamos perdiendo en cierre”). Es mucho más eficiente para optimizar.

En negocios con Tienda Online o E-commerce, la lógica del embudo agrega pasos concretos: vista de producto, agregar al carrito, checkout y compra. Ahí aparecen KPI específicos como tasa de Carrito Abandonado o conversión de checkout. En servicios B2B, suelen pesar más los KPI de calificación y pipeline: MQL, SQL, tasa de contacto y ciclo de ventas. No existe un set único, pero sí una regla universal: elegir KPI que representen el valor en tu modelo. A partir de esa regla, los ejemplos cobran sentido.

Ejemplos de KPI aplicados al Marketing (por canal)

KPI de SEO y contenido

En SEO, el objetivo no es solo “posicionar”, sino atraer tráfico calificado que convierta. Por eso, además del volumen, importan indicadores como CTR orgánico y conversiones desde tráfico orgánico. Si un artículo rankea pero no recibe clics, el problema puede estar en el título o meta description. Si recibe clics pero no convierte, el problema suele estar en intención de búsqueda, CTA o experiencia de Página de Destino. Medir SEO con KPI correctos evita caer en la trampa de “subimos posiciones” mientras el negocio no se mueve.

Un set práctico de KPI SEO suele combinar rendimiento y calidad. Rendimiento: sesiones orgánicas, clics y conversiones. Calidad: engagement, páginas por sesión o tasa de rebote (interpretada con cuidado). Para Doppler, por ejemplo, un contenido puede tener como KPI principal Leads orgánicos si el objetivo es adquisición. Y como KPI secundario, CTR orgánico, porque muestra si el snippet está alineado con la intención. En la práctica, estos KPI se revisan mensual, pero con alertas si hay caídas bruscas por updates o cambios técnicos.

Ejemplos de KPI SEO (con fórmula):CTR orgánico = clics / impresiones (Search Console).

Leads orgánicos = Leads con fuente/medio = organic (Analytics/CRM).

Tasa de conversión orgánica = Leads orgánicos / sesiones orgánicas.

Top keywords en posición 1–3 = cantidad de keywords en ese rango (SEO tool).

KPI de Ads (Google/Meta/LinkedIn)

En publicidad paga, la cantidad de métricas es enorme, y por eso el riesgo de perder foco es alto. El KPI debe responder a una pregunta simple: ¿la inversión está generando resultado rentable? Para performance, los KPI más usados son CPA/CPL, ROAS y tasa de conversión. Pero ojo: el KPI correcto depende del modelo de negocio. En un E-commerce, el ROAS puede ser el rey; en B2B, muchas veces el KPI real es costo por oportunidad o costo por venta, aunque tarde más en medirse.

Además, Ads requiere mirar KPI en capas. En una primera capa, revisás eficiencia del anuncio: CTR, CPC, frecuencia. En la segunda, revisás la conversión en la Landing Page: tasa de conversión, costo por Lead. En la tercera, mirás calidad: tasa de SQL, tasa de cierre, CAC. Si solo optimizás la primera capa, podés conseguir clics baratos y Leads malos. Cuando conectás Ads con CRM, aparece una verdad más completa. Ahí es donde las Integraciones se vuelven indispensables para medir bien.

Ejemplos de KPI en Ads (con fórmula):CPL (costo por Lead) = inversión / Leads.

CPA (costo por adquisición) = inversión / compras o clientes.

ROAS = ingresos atribuidos a Ads / inversión.

Tasa de conversión = conversiones / clics.

CAC = inversión total en adquisición / clientes nuevos.

KPI de Email Marketing

El Email es uno de los canales más medibles, pero también uno de los que más se malinterpretan si solo se miran aperturas. La tasa de apertura puede ser útil como señal (entregabilidad y relevancia), aunque hoy está afectada por privacidad. Por eso, cada vez tiene más sentido priorizar KPI como CTR, CTOR (clics sobre aperturas) y, sobre todo, conversiones e ingresos por Email. En una Estrategia madura, el KPI principal del Email no es “abrir”, sino “mover al usuario a la acción”.

Además, en Email conviene separar KPI de Campañas puntuales y KPI de salud de lista. Para Campañas, mirás clics, conversiones, revenue y velocidad de respuesta. Para salud, mirás bajas, rebotes y crecimiento neto. Si tu lista crece, pero suben bajas y rebotes, vas a tener problemas de entregabilidad. En ese sentido, KPI como tasa de quejas (spam) puede ser un guardián crítico. Cuando esto se controla, la automatización se vuelve más potente porque llega a más bandejas y con mejor timing.

Ejemplos de KPI de Email (con fórmula):CTR (click-through rate) = clics únicos / Emails entregados.

CTOR = clics únicos / aperturas únicas.

Tasa de conversión post-clic = conversiones / clics.

Ingresos por Email = ingresos atribuidos / Emails entregados.

Tasa de bajas = bajas / Emails entregados.

KPI de Automatización y Automation (customer journey)

La Automatización no se mide solo por “tener flujos”, sino por el impacto en eficiencia y resultados. En flows de bienvenida, el KPI puede ser activación (primer evento clave), mientras que en nurturing puede ser avance de etapa (de Lead a MQL, de MQL a SQL). En reactivación, puede ser tasa de recuperación de contactos dormidos. Lo importante es medir el “antes y después”: cuánto mejora la conversión o cuánto baja el tiempo de respuesta cuando automatizás. Así evitás que Automation se convierta en “más correos” y no en mejores resultados.

En escenarios de E-commerce, la Automatización suele brillar con flujos como Carrito Abandonado y post-compra. Ahí los KPI más útiles son tasa de recuperación de carrito, ingresos recuperados y tiempo hasta compra. En B2B, flujos de scoring y nurturing se miden con conversiones intermedias, como solicitud de demo o descarga de recurso. Además, podés medir eficiencia operativa: horas ahorradas o reducción de tareas manuales. Ese KPI operativo también importa, porque libera tiempo para creatividad y experimentación.

Ejemplos de KPI de Automatización:Tasa de recuperación de Carrito Abandonado = compras recuperadas / carritos abandonados.

Ingresos recuperados = revenue atribuido a flujo de Carrito Abandonado.

Tasa de activación = usuarios que completan evento clave / usuarios que entran al flujo.

Tiempo a conversión = días promedio desde primer contacto hasta compra.

KPI de Notificaciones Push

Las Notificaciones Push son excelentes para velocidad y recurrencia, pero requieren medir con cuidado para no saturar. El KPI más directo suele ser CTR de Push o tasa de apertura/clic, según la plataforma. Sin embargo, el KPI que realmente conecta con negocio es conversión post-click y retención (usuarios que vuelven). También es clave mirar frecuencia y opt-out: si el opt-out sube, estás quemando el canal. Por eso, un buen set incluye un KPI de performance y uno de salud del canal.

En Tienda Online, las Push funcionan muy bien para alertas de precio, back-in-stock y recordatorios de carrito. En contenido, sirven para traer tráfico recurrente y mejorar sesiones por usuario. Medirlas aisladas puede engañar, porque el click puede ser alto pero la conversión baja si la Página de Destino no coincide con el mensaje. La consistencia entre intención del mensaje y experiencia posterior es fundamental. Con una buena segmentación, se logran resultados fuertes sin necesidad de aumentar volumen.

Ejemplos de KPI de Push (con fórmula):CTR de Push = clics / Notificaciones Push entregadas.

Conversión post-click = conversiones / clics.

Opt-out rate = desuscripciones / usuarios alcanzados.

Sesiones por usuario = sesiones / usuarios (en cohortes).

KPI de Redes Sociales

En Redes Sociales es muy común caer en “métricas vanidosas” como seguidores. El KPI correcto depende del objetivo: awareness (alcance), consideración (engagement y clics) o performance (Leads/ventas). Por eso, medir “engagement” sin contexto puede ser poco útil. Si tu objetivo es tráfico, tu KPI debería ser clics al sitio o CTR del enlace. Si tu objetivo es adquisición, el KPI debería ser Leads desde Redes Sociales o costo por Lead si hay pauta.

Además, Redes Sociales requiere mirar la calidad del tráfico. Puede pasar que una red traiga mucho volumen pero convierta poco, y otra traiga menos volumen pero mejores Leads. En ese caso, el KPI correcto no es solo “sesiones”, sino tasa de conversión por canal social. Cuando lo cruzás con CRM, podés medir incluso calidad y cierre, y tomar decisiones reales de inversión. También ayuda separar orgánico vs pago, porque sus dinámicas son distintas. Con ese orden, tus reportes dejan de ser “actividad” y pasan a ser “impacto”.

Ejemplos de KPI en Redes Sociales:Engagement rate = interacciones / alcance (o impresiones).

CTR de enlace = clics en enlace / impresiones.

Leads desde social = Leads con source social.

Costo por Lead social = inversión / Leads.

KPI por objetivo: ejemplos listos para usar

Si tu objetivo es reconocimiento de marca

Cuando estás en awareness, no vas a medir con los mismos KPI que en performance. Acá importan señales de visibilidad y demanda futura, como alcance, impresiones y búsquedas de marca. Pero conviene sumar un KPI que conecte con interés real, como clics al sitio o visitas a páginas clave. Si solo mirás impresiones, podés comprar visibilidad barata sin impacto. En cambio, si agregás un KPI de “interés”, tu medición se vuelve más inteligente. La clave es aceptar que awareness es la parte alta del embudo, pero medirlo con indicadores que no sean solo “ruido”.

KPI recomendados:Alcance y frecuencia (para controlar saturación).

Búsquedas de marca (tendencia en Search Console/Trends).

Tráfico directo (como proxy, con cuidado).

Visitas a páginas de producto/servicio.

Si tu objetivo es generar Leads

Acá el KPI principal suele ser Leads generados, pero casi siempre necesitás un guardián de calidad. Por ejemplo, si suben los Leads pero bajan las oportunidades, algo se rompió en segmentación o propuesta de valor. Por eso, además de volumen, mirá tasa de conversión de Landing Page, CPL y tasa de MQL/SQL si tenés scoring. En B2B, el KPI más útil suele ser “Leads calificados”, no “Leads totales”. Eso hace que Marketing y ventas estén alineados y evita que el equipo celebre cantidad sin impacto.

KPI recomendados:Tasa de conversión de Landing Page = Leads / sesiones.

CPL = inversión / Leads.

MQL rate = MQL / Leads.

SQL rate = SQL / MQL.

Si tu objetivo es ventas (E-commerce o ventas directas)

Si vendés online, el KPI rey suele ser tasa de conversión de compra y ROAS, pero siempre con márgenes en mente. En muchos negocios, un ROAS “alto” puede ser engañoso si se basa en productos de bajo margen o en descuentos agresivos. Por eso, además de ingresos, conviene medir margen por canal o al menos AOV (ticket promedio). También es clave medir el embudo de compra: vista de producto, carrito, checkout y compra. Ahí aparece el KPI de Carrito Abandonado, que suele ser una de las palancas más rentables para mejorar rápido.

KPI recomendados:Tasa de conversión de compra = compras / sesiones.

AOV (ticket promedio) = ingresos / número de compras.

ROAS = ingresos atribuidos / inversión.

Tasa de Carrito Abandonado = 1 – (checkouts completados / carritos creados).

Si tu objetivo es retención y fidelización

Crecer sin retener es caro: sube el CAC y baja la rentabilidad. Por eso, en fidelización importan KPI como repeat purchase rate, churn y LTV. Estos indicadores te muestran si la experiencia post-compra, el producto y la comunicación (Email, Notificaciones Push) están sosteniendo el valor. También conviene mirar cohortes: no alcanza con un promedio mensual, porque podés estar reteniendo a clientes viejos pero perdiendo a los nuevos. La fidelización se trabaja con segmentos y con journeys, y los KPI deben reflejar esa realidad.

KPI recomendados:Repeat purchase rate = clientes con 2+ compras / clientes totales.

Churn = clientes perdidos / clientes activos (según definición).

LTV = ingreso neto estimado por cliente en su vida útil.

NPS/CSAT (si aplica, como KPI de experiencia).

Fórmulas clave de KPI de Marketing (tabla rápida)

| KPI | Qué mide | Fórmula (simplificada) | |—|—|—| | ROI | Rentabilidad total | (beneficio – inversión) / inversión | | ROAS | Retorno de Ads | ingresos Ads / inversión Ads | | CPL | Costo por Lead | inversión / Leads | | CAC | Costo por cliente | inversión adquisición / clientes nuevos | | Tasa de conversión | Eficiencia de conversión | conversiones / visitas o clics | | CTR | Atracción del mensaje | clics / impresiones o entregados | | AOV | Ticket promedio | ingresos / compras | | LTV | Valor del cliente | ingreso neto estimado por cliente |

Cómo armar un dashboard de KPI (sin volverte loco)

Un dashboard útil no es el que tiene más gráficos, sino el que acelera decisiones. La recomendación es empezar por un “tablero ejecutivo” con 5 a 9 KPI máximo, y luego tener tableros de diagnóstico por canal. En el tablero ejecutivo poné KPI de negocio: ingresos, Leads calificados, CAC, LTV y conversión. Después, por cada canal, sumá KPI de proceso que expliquen por qué sube o baja lo principal. Esto evita perderse en detalles y permite que dirección y equipo operativo miren lo que corresponde.

También es clave definir frecuencia: algunos KPI se miran diario (Ads), otros semanal (Email, conversiones) y otros mensual (LTV, cohortes). Si todo se mira con la misma cadencia, vas a reaccionar mal: o demasiado tarde o demasiado ansioso. Sumá contexto con comparaciones: vs período anterior y vs mismo período del año pasado, cuando aplique. Y agregá anotaciones: “se cambió la Landing Page”, “se lanzó promoción”, “hubo cambio de presupuesto”. Ese detalle vuelve el dashboard interpretable, no solo bonito.

Por último, cuidá la atribución y la consistencia. Si vas a reportar ingresos por canal, definí si es último clic, primer clic, lineal o data-driven. No hay un modelo perfecto, pero sí hay uno consistente. Cuando el equipo cambia el modelo según convenga, se pierde confianza en los datos. Si trabajás con plataformas como Doppler para Email y Automations, asegurate de etiquetar enlaces con UTMs y unificar criterios de naming. Ese orden “invisible” es lo que hace que los KPI sean creíbles y accionables.

KPI y medición en Doppler: cómo bajarlo a la práctica

En Doppler, la clave es conectar el rendimiento de Email y Automations con resultados concretos del embudo. Para eso, necesitás un buen setup de medición: enlaces con UTMs, objetivos en Analytics y, si es posible, conexión con tu CRM o plataforma de E-commerce. A partir de ahí, podés mirar KPI por tipo de envío: Campañas masivas, flujos de Automatización, segmentaciones específicas y mensajes transaccionales. Esto te permite responder preguntas muy concretas como “¿qué flujo genera más ingresos?” o “¿qué segmento tiene mejor conversión?”.

Además, si trabajás con funciones como Envío Inteligente, el KPI natural es comparar contra un baseline: mejora en CTR/conversión respecto de envíos tradicionales. En Automations, podés medir el rendimiento por paso del flujo: si la primera comunicación tiene buen clic pero la segunda cae, hay un problema de timing o de relevancia. También podés usar la Política de Contacto como parte de la salud del canal, evitando sobreimpactar y cuidar bajas y quejas. La idea es que la herramienta no solo ejecute, sino que te ayude a optimizar en ciclos.

Si tu foco es E-commerce, combiná Emails promocionales con flujos de Carrito Abandonado, post-compra y cross-sell. Ahí los KPI dejan de ser “aperturas” y pasan a ser ingresos por automatización, recuperación de carrito y recompra. Si tu foco es B2B, el KPI principal suele ser Leads calificados y solicitudes de demo, y el Email funciona como motor de nurturing y activación. En ambos casos, el patrón es el mismo: elegís KPI por objetivo, medís consistentemente y optimizás por iteración.

Conclusión

Un KPI no es “un número importante”, sino una métrica elegida con intención: la que mejor representa si tu Marketing está logrando el objetivo. Cuando los KPI están bien definidos, dejan de ser un reporte y se convierten en una herramienta para priorizar, alinear equipos y mejorar resultados. La clave está en elegir pocos, documentarlos, revisarlos con cadencia y conectarlos con acciones concretas. Y si trabajás con canales como Email, Notificaciones Push y Automatización, el salto de calidad aparece cuando medís conversiones y negocio, no solo interacción.

Si querés dar el siguiente paso, armá tu plantilla de KPI (objetivo, fórmula, fuente, meta y acciones) y empezá por un dashboard simple. Después, iterá: cuando un KPI te haga tomar una mejor decisión, sabrás que elegiste bien. Y si necesitás potenciar tus Campañas con Automations, segmentación y medición más clara, Doppler puede ayudarte a convertir datos en resultados reales.

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Etiquetas: KPI,
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